Dios revela progresivamente su propósito eterno de salvar un pueblo por medio de Cristo, el Mediador del nuevo pacto.
El propósito eterno de Dios
La Biblia narra una historia unificada: creación, caída, promesa y redención. El pacto de gracia es revelado progresivamente y establecido formalmente en el nuevo pacto por la sangre de Cristo.
Promesa y cumplimiento
Los pactos con Noé, Abraham, Israel y David anuncian y preparan la obra del Mesías. Sus sombras encuentran realidad, sustancia y cumplimiento definitivo en Jesús.
El nuevo pacto
Cristo reúne un pueblo que conoce al Señor, recibe perdón y posee la ley escrita en el corazón. Sus miembros visibles son llamados a profesar fe y andar en obediencia.
La señal del pacto
Por eso administramos el bautismo a discípulos que confiesan fe en Cristo: es la señal pública de unión con Él, de entrada visible a la comunidad del nuevo pacto y de compromiso con su iglesia.
